Es una cantidad a la cual hay que dotar dentro del presupuesto comunitario, la cual debe ser al menos del 10% del total del presupuesto para que en el caso de que surjan reparaciones por problemas o roturas de elementos comunes de carácter extraordinario, la Comunidad pueda hacer frente a este “imprevisto”. Lógicamente siempre y cuando no se trate de obras muy costosas, ya que en ese caso, sería necesario aprobar en una Junta Extraordinario el cargar cuotas extraordinarias o derramas para hacer frente al pago de esa situación imprevista.
Lo normal es que una Comunidad bien gestionada, tenga preparado un plan de los trabajos de reparación y mantenimiento de gran volumen para que ese coste se reparta en varios años, de forma que las cuotas que se generen para su pago se hagan de forma paulatina, es decir, poco a poco


